Dos días después, el sol apenas comenzaba a despuntar cuando Lukas salió de su estudio, tambaleante, con la mira fija en el suelo, mientras sus pensamientos no dejaban de dar vueltas en torno a líneas de códigos y rastreos fallidos, aunque no podía dejar que lo consumiera. Dos días de fracasos constantes con respecto a Sofie lo habían dejado al borde.
Agotado, se adentró en la cocina, en donde encontró a Mathias, impecable como siempre, sirviéndose una taza de humeante café, mientras Lukas, des