Al otro lado de la ciudad, después de hablar con Freja y excusarse con que se sentía enferma, Sofie caminaba por las frías y desiertas calles en dirección a la casa de Katrine. Agotada, su mente seguía dando vuelta al encuentro con Mathias, y las palabras que le había dedicado resonaban en su cabeza, como un disco rayado que era incapaz de pausar.
Cuando finalmente llegó al hall de entrada de la casa de su mejor amiga, inspiró profundamente, rogando para que Katrine estuviera dormida, antes de