Sofie salió corriendo hacia la puerta del club, mientras Freja la seguía.
—Eylin, espera, ¡no salgas! —intentó detenerla Freja, pero Sofie ya estaba fuera, enfrentándose a la fría noche.
Al llegar a la acera, se encontró con una caótica escena: dos hombres enzarzados en una brutal pelea, bajo el tenue brillo de las farolas. Los golpes secos se mezclaban con los jadeos ahogados y los gruñidos. Sofie apenas logró enfocar la escena cuando sintió una mezcla de rabia y pánico, al reconocer a uno de