—¡Vale, niños! Ahora dejen descansar a su tío. No puede estar mucho tiempo sentado ni tener emociones fuertes. Y, por lo que veo, han hecho que sus ojos se desborden. ¡Miren cuánta agua está corriendo! —bromeó Beatriz con Jack.
—Estoy llorando de felicidad, hermana. No los recordaba, pero en cuanto entraron por la puerta diciendo mi nombre, fue como si estuviera reviviendo todo de nuevo. Todos los recuerdos volvieron a la superficie, todos los momentos que pasé con ellos. Amo a mis sobrinos, y