Lis quedó completamente sorprendida por la actitud de Beatriz, pero sabía lo persistente que era su cuñada y que nada ni nadie la haría cambiar de opinión. Las dos salieron con los niños, y lo único que Lis pudo hacer fue ayudar a preparar las cosas. Tras casi dos horas organizando todo, finalmente estaba listo. Beatriz puso las bolsas en el coche e instaló los asientos de bebé, mientras las empleadas bajaban con los niños y los colocaban en el asiento trasero. Lis se subió al asiento del copil