Habían pasado más de diez minutos sentados en el jardín del hospital, y Liam no decía una sola palabra.
—Liam, ¿puedes empezar a hablar? Me estás poniendo nerviosa. ¿Qué quieres decir sobre mi hermano? —Beatriz estaba impaciente, y Liam no sabía por dónde empezar, pero sabía que no había vuelta atrás.
—Está bien, allá vamos. Quiero que escuches y no digas una sola palabra hasta que termine —Beatriz sabía que lo que él iba a decir era grave y asintió con la cabeza.
—Bien, cuando tu hermano sufri