—¡Dios mío, amor! No tenías que pasar por todo eso. Deberías habérmelo dicho, y yo mismo habría contratado una empleada para ayudarlas con las tareas diarias. Es mucho para ella, quieras o no, y más ahora con el tratamiento que está haciendo. Se cansa mucho y queda muy debilitada, no te imaginas cuánto. Aunque la veas fuerte, mostrando que está en pie, por dentro debe estar destrozada. Los médicos que la tratan dicen que, aunque el tratamiento no parezca tan invasivo, exige mucho del paciente y