—¡Vaya! No lo sabía. Entonces, eso significa que tu marido trataba a Liz como si fuera su hija. ¡Qué cosa más hermosa! Ni lo imaginaba. Sabía que era tu cuñado y tal, pero pensé que tendrían una relación normal de cuñados. Esto ahora me sorprende —Frida sonríe, pensativa.
—Nada, siempre fue así. Siempre la cuidó como si realmente fuera su padre. Tenían que ver el cuidado que tenía con ella en la escuela y en todo. Fue tanto que, incluso cuando nos casamos, ella siguió viviendo con nosotros. Y n