—¿Fue algo con Benicio? Puedes decirlo, hija. Soy tu madre, aquí están tu cuñada y su hermana. Somos una familia, y no debemos ocultarnos nada. Creo que puedes compartir con nosotras qué pasa. Así, nuestro domingo no tendrá ninguna gracia. Imagina tener que verte ahí toda triste por las esquinas, no podremos divertirnos.
—Tranquila, mamá, no es para tanto. No estoy triste por las esquinas, solo estaba un poco pensativa. Pero ya pasó. Ahora tomaré algunos cócteles, ya que mi cuñada ya no puede a