Al ver que ha perdido una vez más, Acacia decide salir rápidamente. Las lágrimas ruedan por su rostro mientras camina sin rumbo por el medio de la calle. Sin darse cuenta, llega a un callejón oscuro donde es acorralada por tres hombres. Aunque intenta defenderse, no tiene fuerzas suficientes para enfrentarlos. Los hombres desgarran toda su ropa mientras la sujetan contra el suelo. Acacia grita pidiendo ayuda, pero es en vano. Los agresores hacen con ella lo que quieren con gran violencia, deján