Jack, aún en la cama, despierta algo perezoso. El día está frío y húmedo. Mira a Liz, que está de pie junto a la ventana, y sonríe, llamando su atención.
—Amor, ¿por qué no vuelves a la cama? Creo que aún es de madrugada, está muy oscuro ahí fuera. Dormiremos un poco más. Sé que hoy es el último día y que volveremos al centro, pero no hace falta madrugar tanto. Disfrutaremos un poco más de la isla, que seguro nos dejará con ganas de volver. —Se frota los ojos, intentando espantar el sueño.
—No,