Se levanta, se quita la ropa, la echa al cesto y se dirige al baño. Abre la ducha con agua caliente, dejando que el agua corra por su cuerpo mientras apoya las manos en la pared, intentando relajarse. Tras terminar, se arregla rápidamente y baja al salón para jugar con los niños. La noche pasa rápido, y otro día comienza, tan agotador como el anterior por la cantidad de pacientes que debe atender. Llega el fin de semana, y deben viajar temprano por la mañana para prepararse para la boda, que se