Me quedé en silencio, observando cómo la cucharita giraba lentamente dentro de la taza. El leve sonido metálico era lo único que se escuchaba en la sala. Pero dentro de mí, había un ruido ensordecedor.
¿Y si el pasado no había terminado realmente? ¿Y si simplemente había estado dormido, esperando volver a reclamar lo que alguna vez creyó suyo?
—¿Estás bien, Kate? —preguntó Elyf con dulzura, aunque su voz venía cargada de precaución.
—No lo sé —respondí con sinceridad, por fin levantando la mira