Rebeca lo mira de mala gana y pretendía responderle contra ese estúpido apodo que le ha puesto, pero Víctor le ha tomado la mano para sacarla de ahí. Subieron al auto y permanecieron en silencio durante unos segundos. Él pensando que ahora debía aumentar la vigilancia por sus amenazas, y ella aguantándose las ganas de regresar y partirle la cara; esa forma de mirarla y llamarla por ese absurdo apodo la tenía consumida.
—Sabes, creo que deberíamos tener cuidado el día del evento…— Dice Rebeca.
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