POV Mara
El mundo se ha reducido a cuarenta y cinco centímetros de piel.
Leo está sobre mí. Es pesado, caliente, resbaladizo y huele a hierro y a mar. Su pecho minúsculo sube y baja contra el mío con un ritmo frenético que poco a poco se va acompasando al mío. Tiene los ojos muy abiertos, de un color gris oscuro indefinido, y me mira con una seriedad que me resulta inquietantemente familiar.
—Está analizando la estructura de tu cara —susurra Elías.
Levanto la vista. Elías está sentado en un tab