POV Mara
Hay algo obscenamente atractivo en ver a un hombre con un destornillador en la boca.
Es un hecho biológico. No me importa lo que digan las feministas, ni mi propia lógica, ni el contrato. Ver a Elías Vázquez, el hombre que no toca nada que no esté esterilizado, tirado en el suelo de la habitación verde (sí, la pintamos de verde al final), en vaqueros y camiseta, peleándose con los barrotes de una cuna de madera maciza, me está haciendo cosas por dentro.
Llevamos dos horas encerrados aq