—Solo te recuerdo que pienses tres veces antes de actuar, no creas que porque tienes respaldo puedes hacer lo que quieras.
Leticia dijo con una expresión seria:
—Un hombre, al final del día, debe confiar en su propia fuerza. Aferrarse al poder puede brindarte gloria momentánea, pero nunca será duradera. Espero que te des cuenta a tiempo.
Al escuchar esto, Pedro no pudo evitar sonreír:
—¿Cómo sabes que estoy aferrándome al poder?
—¿Acaso no es así? Si no fuera por el nombre de Señorita Estrella,