—¿Qué? ¿Cenar con el rey? —Belinda primero se quedó atónita, luego se echó a reír con desprecio. —Dime, campesino, ¿estás loco? ¿Tú, cenando con el rey? ¿Tú crees que eres digno? ¡Ni siquiera Gaspar tiene ese privilegio, y tú mucho menos!
«Un tipo vestido de forma tan humilde, ¡atreviéndose a decir que conoce al rey, es una completa mentira!»
—Cree lo que quieras— Pedro se encogió de hombros, sin molestarse en discutir. Hablar más con alguien así no tenía sentido.
—Antes solo pensaba que eras