—¿No se puede vender? —Al escuchar esto, Gaspar frunció el ceño. Pensaba que era una medicina milagrosa, pero no esperaba que tuviera efectos secundarios tan graves. Además de estar decepcionado, también se mostró un poco escéptico.
—Pedro, ¿me estás tomando el pelo? Hace un momento, Evaristo no parecía tener ningún efecto adverso— dijo Gaspar, probando suerte.
—Aún no se nota, pero en media hora, será evidente— respondió Pedro sin inmutarse.
—Pedro, ¿no hay alguna manera de reducir los efect