En ese momento, en la sala de recepción de la mansión.
—Papá, ¿crees que "el Dios de la Riqueza" estaría dispuesto a prestarnos dinero?
Francisco miraba nervioso a su alrededor.
—El Dios de la Riqueza es opulento y generoso, y siempre ha mantenido buenas relaciones con nuestra familia Esparza. Pedirle un préstamo no debería ser un problema.
Marcos sostenía su taza de té con gran confianza.
Aunque la familia Esparza ya no tenía el esplendor de antaño, seguían siendo considerados una gran familia.