Alvaro tenía la cara verde de ira. Había puesto todas sus esperanzas en conseguir el terreno de Colinas del Alba, pero perdió. En el momento en que se anunciaron los resultados, arrojó su teléfono al suelo. Después de dos meses de intensa preparación, había contratado a numerosos diseñadores famosos, incluso a un experimentado equipo de diseño extranjero. Pero al final, perdió.
No perdió ante Carlos, sino ante su esposa Delicia. Carlos solo presentó una propuesta de auditoría, cuyo diseño fue cr