Con un estruendo, Delicia lanzó con fuerza la bandeja que sostenía sobre la mesa.
El sonido dejaba claro cuán insatisfecha estaba en ese momento.
Sin embargo, el hombre no se enfadó en lo más mínimo.
—¿Parece que estás bastante disgustada?
—¿Qué crees que debería hacer ahora?
—Volver a casarte conmigo. Así, tus días serán mejores. Puedes hacer lo que quieras, como antes, ¿eh?
Delicia soltó una risa fría.
¿Hacer lo que quisiera? Él lo dijo como si ella tuviera una vida libre cuando estuvo con él