—Todo está preparado en casa; hoy no trabajaremos.
Después de una noche entera de trabajo extra, el gran jefe naturalmente se tomaría el día libre. Delicia lo mira furiosamente. Una vez en el coche, intenta instintivamente alejarse de él, pero Alvaro la mantiene presionada contra él intencionadamente, en el tranquilo vehículo conducido por Nicolás a esta hora, con muy poco tráfico.
—¿Puedes soltarme? —ella gruñe.
—A partir de ahora, ¿tu tío dejará de causar problemas, verdad?
—¿Qué insinúas? ¿