Ella salió del coche sin prestarle la menor atención. Y su evidente desdén, a Alvaro no parecía importarle en lo absoluto. Entraron.
Al ver a Delicia regresar, todos la recibieron con gran respeto. Eran caras nuevas; la anterior plantilla había sido despedida por completo por Alvaro. En la mesa, tal y como él había prometido, todo estaba ya preparado. Los platos favoritos de ella, continuaban siendo servidos por los sirvientes.
—¿Qué te parece? ¿Es más abundante que en Bahía de las Palmeras, ver