Delicia, ajena a los acontecimientos recientes, había pasado el día en reuniones en su oficina. Al volver a Bahía de las Palmeras, encontró a Néstor esperándola en la mesa del comedor.
Aunque había dicho que se quedaría en la Ciudad de México solo por tres días, por alguna razón había prolongado su estancia.
—La cena de esta noche parece deliciosa. —comentó Delicia al sentarse.
Néstor la miró y respondió:
—¡Sí, es excelente! Todo lo que te gusta.
—Gracias, Néstor.
—Ya que veo que tus asuntos aq