La situación con Yolanda se estaba tornando más complicada, y la ansiedad en su corazón crecía cada vez más. Por otro lado, en Bahía de las Palmeras, Delicia escuchaba atentamente las conclusiones de la investigación de Néstor. Su rostro reflejaba una mezcla de emociones indescifrables.
Después de un largo rato, incapaz de calmar sus emociones, Delicia miró a Néstor, apenas audible, preguntó con voz sofocada:
—¿La hija de mi padre?
—Sí. —confirmó Néstor.
—¿Una amante?
—Sí.
Delicia quedó sin pa