Delicia entrecerró sus hermosos ojos. Al abrirlos de nuevo, un destello de determinación cruzó su mirada.
—Delicita
—¡Sí!
—Creo que deberías dejar este asunto, yo puedo ayudarte...
—¡No hace falta! —Delicia respondió sin siquiera pensar.
Lo que le había contado Néstor esa noche la había dejado en shock. Necesitaba tiempo para digerir esa avalancha de información inesperada y luego planificar su próximo movimiento.
Había pensado que el resentimiento de Yolanda hacia ella era por Alvaro, pero nunc