Justo cuando estaba a punto de perder los estribos, David llamó a la puerta:—Señorito, llegó don Carlos Domingo.
—Llévalo al estudio.
Delicia se puso hosca cuando escuchó que era Carlos quien había venido.
Carlos Domingo, el mejor amigo de Alvaro. Dirigía una agencia de detectives secreta, por un precio, podía averiguar todo lo que quisiera saber.
Muchas señoras le encargaron que les ayudara a encontrar pruebas de la infidelidad de sus maridos.
Y ella recordaba muy claramente lo que Carlos