Punto de vista de Bill
La tensión en la oficina de Federico fue palpable en cuanto crucé la puerta. Su mirada afilada se clavó en la mía, como si ya supiera que no vine a hacer una visita casual.
—Bill —dijo Federico, señalando la silla frente a su escritorio—, ¿Qué te trae por aquí hoy?
Sin vacilar, me senté.
—Federico, teníamos que hablar sobre los cambios recientes en la junta directiva de RGE —empecé, con voz firme, tras una breve pausa—, y quería agradecerte por confiar en mí lo suficiente