Audrey se sentía ahogada, como si le estuvieran presionando el pecho con fuerza. Comenzó a caminar en sentido contrario dándole la espalda a Connor y a los demás, directamente hacia los casilleros del personal.
— Audrey, ¿A dónde vas? — Alice preguntó sin disimular su preocupación por la rubia.
— ¡A tomar aire!
— ¿A los casilleros?
— ¡Necesito estar sola!
Ella empujó la puerta esperando que no hubiera nadie, y suspiró al encontrar que efectivamente el lugar estaba vacío. Cerró la puerta tras de