El despachador volvió a preguntarle si era Audrey Adkins y la rubia necesitó dos segundos para responder, sobre todo al notar la expresión de Ben y su cara larga.
— Firme aquí — dijo el despachador de la floristería y Audrey sintió que vivía un deyabu, levantando la vista hacia Ben que parecía perdido en sus pensamientos con la mirada triste clavada en las doce rosas rojas que permanecían en la mano de la rubia envueltas en un fino papel de celofán muy bien decorado como un arreglo floral costo