Connor lo pensó mejor, y después de lo que Leo, su terapeuta le había dicho, estaba convencido de que, aunque fuera muy duro para él, tenía que enfrentarse a su situación psicológica con Audrey.
Así que, después de almorzar, llamó a su asistente para que consiguiera el contacto de la enfermera y de inmediato la llamó:
— Buenas tardes, señorita Adkins, ¿Recuerda que quedamos para llevar a Oliver de paseo a ese lugar infantil del que me habló? — Se obligó a decir de forma más natural que pudo.