— ¡Audrey! — La chica se quedó de una pieza.
Esa voz tierna y amada estaba presente desde hacía mucho solo en sus sueños, y a veces en sus pesadillas en las que no podía volver a acercarse como antes, y había personas que se empeñaban en alejarla cada vez impidiéndole llegar hasta él.
Una cosa era tratar de ignorar a Connor, al hombre que, sin saber por qué, había acabado odiándola, y otra muy distinta tratar de ignorar a Oliver. La pequeña criatura no tenía conciencia de la situación entre su