POV de Nadia
No hablamos mucho en el camino de vuelta.
El silencio entre Adrian y yo no era el incómodo. Era contenido, como si ambos sostuviéramos algo frágil entre las manos y no confiáramos en nosotros mismos para no dejarlo caer si hablábamos. Las luces de la ciudad pasaban por la ventana en largas rayas de blanco y oro. Mantuve la frente girada hacia el vidrio, respirando con cuidado, mi garganta todavía dolorida, mi pecho todavía sensible por la reacción alérgica que no me había soltado d