Punto de vista de Nadia
La ciudad no nos dio refugio. Nos dio un laberinto.
Calles estrechas se abrían como venas oscuras entre edificios altos y desgastados, sus fachadas cubiertas de grafitis que contaban historias de gente que había huido mucho antes que nosotros. Neones rotos parpadeaban en rojo y azul sobre charcos de lluvia sucia, reflejando nuestras figuras corriendo como fantasmas en un espejo roto. El aire olía a comida frita, humo de escape y desesperación vieja. Cada bocanada que tom