Punto de vista de Nadia
La casa parecía la misma. Esa era la parte más cruel.
Mismas paredes pálidas. Mismos setos cuidadosamente podados. Misma luz del porche brillando como si nada dentro se hubiera fracturado más allá de la reparación. Se sentía equivocado —como si el mundo se hubiera perdido el memo.
Me quedé en el coche un largo momento, con las palabras de mi padre resonando en mi cabeza.
Él sabe dónde vives.
Apagué el motor y salí de todos modos.
El miedo ya me había quitado demasiado. N