Punto de vista de Damien
Siempre confié en el movimiento.
El movimiento era prueba de relevancia. De gravedad. Las cosas que importaban nunca se quedaban quietas por mucho tiempo —atraían, repelían, colisionaban. Durante años, medí mi lugar en el mundo por lo rápido que los demás se ajustaban a mi alrededor. Una palabra mía cambiaba agendas. Una mirada alteraba resultados. El silencio seguía mis decisiones, no al revés.
Así fue como supe que algo estaba mal.
Porque nada se movía como antes.
No