Punto de vista de Nadia
La quietud tenía consecuencias que nadie te advertía.
La había elegido deliberadamente. Entendía su valor estratégico. Sabía qué interrumpía, qué negaba, qué obligaba a otros a confrontar en sí mismos. Lo que no había calculado del todo era lo aislante que podía sentirse una vez que se asentaba en tus huesos.
Los días después de que Damien comenzara su recalibración empezaron a difuminarse, no porque nada estuviera pasando, sino porque todo pasaba de lado. Sin ataques claros. Sin acusaciones directas. Solo… distancia.
Lena también lo notó.
"Te están observando", dijo una tarde mientras nos sentábamos frente a frente en una cafetería tranquila lejos de nuestros círculos habituales.
"Lo sé", respondí.
"No como antes", añadió. "No agresivamente."
"Están intentando decidir qué soy", dije. "Amenaza. Pasivo. Fase."
"¿Y no te importa?"
Removí mi bebida despacio.
"Me importa. Solo que no estoy respondiendo."
Me estudió un momento.
"Eso cuesta algo."
"Sí", dije. "Cu