Punto de vista de Nadia
Supe que algo andaba mal mucho antes de que alguien abriera la boca.
No fue intuición en el sentido dramático. Fue más callado que eso. Más insidioso. El tipo de certeza que se asienta en tus huesos sin pedir permiso. La habitación se sentía inclinada, como si la gravedad se hubiera desplazado ligeramente y todos los demás fingieran no notarlo.
Se suponía que íbamos a hablar de Elena.
Su tratamiento. Sus opciones. Sus análisis de sangre.
En cambio, mi madre no me miraba.