Punto de vista de Nadia
La ciudad nunca se había sentido tan viva, tan cargada de posibilidades y peligros al mismo tiempo. Cada sombra parecía observar, cada parpadeo de movimiento una amenaza potencial —o una oportunidad. No caminaba por las calles a ciegas. Me movía con deliberación, con precisión, cada paso una afirmación calculada de que estaba presente, de que era poderosa y de que ya no era un peón en el juego de nadie.
Adrian me seguía ligeramente atrás, su presencia un constante calmad