Siempre habría cicatrices, ya no tenía familia y estaba sola sin nadie, y tendría que rezar para que aquel trabajo no acabase siendo una nueva tragedia. De hecho, tal vez debería convencer a Steven de que ella no era la persona adecuada.
— Steven… conozco a todas tus amantes.
— Así es Selene.
— Pues deja que lo haga una de ellas. Yo solo he aceptado porque eres mi jefe, pero puede que otra si tenga agallas…
— Es demasiado tarde. —la interrumpió él.
— Yo no diré nada, te lo aseguro. Te devolveré