EL tránsito estaba muy pesado, cosa poco común, a medida que Steven conducía su estilizado coche Honda a través de la autopista. A la distancia, la multitud de edificios que sobresalían sobre el cielo de la ciudad de Roma, daban la impresión de estar envueltos en los penetrantes rayos del sol se reflejaban contra sus lentes oscuros.
El estacionarse por lo general tomaba mucho tiempo, de tal manera que Steven suspiró con alivio y dio gracias al cielo de que el no tenía que frecuentar diariamente