Capítulo 41

Selene no quería pensarlo, pero no pudo evitarlo: «esto es extraño». Steven y ella estaban en una pendiente, contemplando las cosas que están pasando a su alrededor. Eran poco más de las siete, cuando Selene se levantó, se sentía fatal. Ella se sentía embriagada de felicidad, pero también de preocupación por la tal Sofía.

— Buenos días, señora, aquí le traje el desayuno.

— Gracias. Y el señor Steven.

— El salió temprano señora, iba a resolver algunas cosas.

— No dejo dicho nada.

— No señora nad
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