Al llegar a la puerta del restaurante, Carlos plegó el cochecito y Sofía tomó la mano de Giorgia para guiarla al interior. La decoración era muy agradable, con suelo blancos color arena y una balaustradas que daban la impresión de hallarse en la cubierta de un barco.
Los sentaron a una mesa junto a la ventana más alejada, con vistas al mar. Trajeron una silla alta para la pequeña y la colocaron en el rincón de la mesa, entre ellos dos. Pidieron algo para beber y Sofía sacó una botella de plásti