La idea de que podría continuar haciendo lo que a ella le resultaba muy agradable él la apoyaba no como su difunto marido que nunca la ayudo en eso. El camarero les llevó los platos y, durante un rato, Sofía se concentró en ponerle el babero a Giorgia y organizarle la comida en el plato adicional que les habían llevado. Pero en todo momento pensó en Carlos llamando a su padre, y este diciéndole por qué se había adelantado la boda, si ya estaba panificadora para después de la fiesta de Giovanna.