El espectacular escándalo de la glamurosa Cándida Wolf y su familia había sido el boom del cotilleos durante semanas. Había todo tipo de especulaciones y volaban los rumores sobre la muerte de Conde de Chesterfield. Tal vez, decían, su muerte no había sido por causas naturales. Para un hombre tan discreto como Steven, esa intrusión en su vida privada debía ser insoportable.
Pero Steven no la quería a ella. No quería a nadie. Y ella se sentía como muerta por dentro. Había salido la noche anterio