El otoño llegó con sus vientos fríos y sus atardeceres de fuego. El faro se había convertido en un lugar de encuentro para todos aquellos que habían sido tocados por la historia de los Chestifer. Las visitas de Sofía eran cada vez más frecuentes, y su relación con Nicolás, aunque aún frágil, crecía día a día como una planta que lucha por abrirse paso entre las rocas.
Mariana, la pequeña, cumplió tres años. Su risa llenaba el faro como una melodía que ahuyentaba todos los fantasmas. Y Valentina,