La primavera llegó al faro con una explosión de colores. Las flores silvestres cubrían los acantilados, y el mar, más azul que nunca, parecía sonreír bajo el sol. Valentina y Nicolás habían pasado los últimos meses reconstruyendo no solo el faro, sino también sus propias vidas. La felicidad era un huésped constante en su hogar.
Pero el destino, caprichoso y cruel, siempre encuentra la manera de recordar que la vida es frágil.
Todo comenzó con una llamada telefónica en medio de la noche. El telé