Mateo sacó una carta del fondo de la caja. El sobre estaba cerrado con lacre rojo, roto ya. En el frente, una sola palabra: Mateo.
—Mi madre me dio esto antes de morir. Hace dos años. Me pidió que lo leyera cuando estuviera listo para enfrentarme a la verdad. Tu abuelo y mi madre fueron… amigos. Más que amigos, según parece. Y él supo que yo existía. Supe que existía. Pero nunca pudo reconocerme.
El silencio se volvió insoportable. Clarissa miró la carta como si fuera una bomba a punto de est