Dos días después, el ambiente dentro de la empresa seguía siendo tenso. Aunque los medios comenzaban a calmarse y la atención se enfocaba en la recuperación de Demian, en el interior de las oficinas todo pendía de un hilo. La mayoría de los ejecutivos evitaban tomar decisiones importantes, y algunos incluso ya murmuraban sobre la posible caída del imperio Thompson.
Solo una persona se mantenía firme, caminando con la cabeza en alto y los tacones resonando con autoridad sobre los pisos de mármol