Claudia se acomodó el cabello con una sonrisa triunfal mientras se miraba en el espejo del lujoso baño del hotel. La jugada había sido maestra. Había contratado discretamente a varios fotógrafos que esperaban a las afueras, y algunos incluso dentro del hotel. No iba a desperdiciar una oportunidad tan perfecta sin asegurarse de que todo el mundo supiera lo que había pasado… o lo que parecía que había pasado.
—Ahora sí, Mariam… vas a entender quién manda en esta historia —murmuró para sí misma co